Transformación Digital: Cómo Modernizar tu Empresa Sin Reemplazar Tus Sistemas
18 February, 2026Muchas empresas creen que transformación digital significa implementar un nuevo sistema.
Pero ¿y si el problema no es el software… sino cómo se conectan los sistemas que ya tienes?
En el episodio 41 de Careers in the Cloud, Carlos León conversa con Javier Solís, Senior Integration Manager, sobre cómo las organizaciones pueden modernizarse sin reemplazar toda su infraestructura tecnológica.
Esta conversación explora una idea clave: la transformación digital no empieza comprando herramientas. Empieza entendiendo procesos.
Javier comparte cómo la integración de sistemas se ha convertido en la base para escalar operaciones, mejorar la calidad de los datos y permitir decisiones en tiempo casi real — especialmente en entornos empresariales complejos en Canadá y Norteamérica.
Durante el episodio hablamos de:
- Qué es realmente la transformación digital
- La diferencia entre reemplazar e integrar
- Arquitectura basada en eventos (Event-Driven Architecture)
- APIs e integración empresarial
- Gobernanza y calidad de datos
- El papel de la inteligencia artificial en equipos de integración
- Gestión del cambio y liderazgo tecnológico
También profundizamos en la trayectoria profesional de Javier, desde Perú hasta Canadá, y en los desafíos que enfrentan los profesionales tecnológicos que buscan crecer en Norteamérica.
Esta es una conversación para líderes de tecnología, arquitectos empresariales y profesionales que trabajan en cloud, sistemas heredados y transformación organizacional.
Mira el Episodio
Este episodio fue grabado en español para nuestra audiencia latinoamericana y está disponible con subtítulos en inglés y francés para profesionales en Canadá y Estados Unidos.
Transcripción del episodio
Nota: Esta transcripción fue generada automáticamente y puede contener imprecisiones.
Carlos: Hoy hablamos de transformación digital a través de la integración: cómo las organizaciones se modernizan conectando sus sistemas, datos y equipos, en lugar de reemplazar todo lo que ya utilizan.
La integración se ha convertido en la base para escalar, mejorar la toma de decisiones y generar impacto real en el negocio, especialmente en entornos complejos.
Para esta conversación nos acompaña Javier Solís, gerente senior de integración de Ledcor.
Carlos: Gracias, Javier.
Javier: Muchas gracias por recibirme aquí, Carlos. Un placer.
Carlos: Bien, antes de comenzar con temas de tecnología, quiero empezar con tu trayectoria. ¿Nos puedes contar un poco de dónde eres y qué te trajo a Canadá?
Javier: Bueno, yo originalmente soy de Perú. Llegué a Canadá siendo ya un adulto, impulsado por una mezcla de ambición profesional y ganas de avanzar a nivel personal también: de crecer, de experimentar cosas nuevas. Canadá representaba esa oportunidad, pero además era un reinicio completo de todo lo que yo había hecho. Porque no era solo cambiar de trabajo; era cambiar de entorno, de contexto, de expectativas.
Carlos: ¿Y a qué edad llegaste a Canadá?
Javier: A los 32, 33 años más o menos.
Carlos: ¿Y por qué Canadá? ¿Por qué no Estados Unidos? ¿Por qué no otro país que también representa eso?
Javier: Tú sabes, las cosas cambian a través del tiempo, pero en ese momento de mi vida Canadá se presentaba como una opción en la cual me permitía venir y trabajar en mi carrera, seguir creciendo en las cosas que yo había iniciado, que había aprendido. Además, es una sociedad en la cual el inmigrante es bien recibido.
Carlos: ¿Y llegaste solo, llegaste con tu familia, con alguien más?
Javier: Yo llegué con mi familia: con mi esposa y mi hija mayor. Ya después acá tuvimos otra hija más. Llegamos a Toronto y, muy pronto, nos mudamos a Cambridge. La primera parte de mi vida acá fue en el suroeste de Ontario.
Carlos: El contexto cultural en Perú es muy diferente al de Canadá. ¿Cómo fue esa transición, tanto a nivel personal como profesional?
Javier: A nivel profesional yo traía mucho bagaje tecnológico. En Perú me moví en muchas áreas: infraestructura, desarrollo de software… Fui gerente muy temprano en mi carrera y eso me ayudó mucho acá. El tema es que tú llegas acá con mucho conocimiento, pero nadie te conoce. Entonces tienes que construir esa credibilidad, y eso es lo que cuesta al principio.
A nivel personal, los estilos de comunicación, las costumbres, las normas laborales, la forma en que la gente trabaja… es diferente, muy diferente. Acá las cosas son más estructuradas que en Latinoamérica en general. La dinámica de cómo las empresas interactúan y cómo interactúan los trabajadores también cambia. Eso te hace crear una autoconciencia muy rápido: tienes que estar alerta, pensando en si te estás adaptando correctamente, si estás en el camino adecuado.
Carlos: Claro, no es natural.
Javier: Se convierte en natural con el tiempo.
Carlos: Yo soy de Venezuela, pero vine a Canadá muy pequeño. Todo lo hice aquí. Pero tengo familia — papás, hermanos, tíos — que llegaron ya con carrera hecha, y cuando llegan a Canadá es súper diferente. Algunos eran doctores, abogados, y aquí no pueden ejercer igual. Tienen que comenzar de nuevo.
Javier: Esa es una de las ventajas de estar en tecnología. En tecnología la experiencia, el conocimiento y las credenciales son bastante transferibles. Yo nunca tuve un problema por ese lado. Sobre todo si puedes validar tus credenciales con lo que haces y entregas por el trabajo que estás realizando.
Carlos: Cuando estuviste en Perú, ¿cómo comenzaste?
Javier: Comencé en desarrollo, en las épocas arcaicas del desarrollo. Luego pasé a infraestructura y productos: sistemas operativos como Unix. Después hardware. Luego infraestructura, cuando uno todavía tenía servidores en la empresa. Me metí mucho en conectividad y, de ahí, comencé mi carrera como manager.
Carlos: ¿En Perú?
Javier: En Perú, sí. Trabajé para un par de compañías internacionales. En el año 2000 decidimos venirnos para acá.
Carlos: ¿Ya tenías exposición a equipos en Norteamérica?
Javier: Sí, principalmente Estados Unidos, porque una de esas compañías era de Estados Unidos. La otra era una empresa chilena.
Carlos: ¿Cómo lograste entrar al mundo de integración cuando llegaste a Canadá?
Javier: Yo entro a integración y automatización mucho después en mi carrera acá. Cuando llegué comencé trabajando principalmente en infraestructura y conectividad como gerente de sistemas, en una empresa bastante pequeña: una sucursal de una compañía alemana. Esa oportunidad me ayudó a crear mi marca acá. En el suroeste de Ontario la gente comenzó a conocerme y así fui moviéndome a otras empresas.
Al comienzo solo tenía una persona que me reportaba, pero luego mis equipos comenzaron a crecer. Lo que realmente me apasiona es crear equipos eficientes y productivos.
La integración viene después porque la tecnología evoluciona: las compañías se mueven a la nube, aparecen sistemas SaaS, y eso crea la necesidad de que sistemas dispersos se integren. Yo comienzo a involucrarme primero por la parte de datos: todas las compañías necesitan datos de calidad para tomar decisiones a tiempo, y en Norteamérica eso se entiende bien.
Así empiezo con mi primer proyecto, saliéndome un poco de infraestructura y metiéndome más a integración. Luego se presenta la oportunidad de formar un equipo netamente de integración y de rearquitectura de soluciones.
Carlos: ¿Y en ese momento dónde trabajabas?
Javier: En una compañía financiera, en un banco. Ahí yo veía infraestructura; no existía aún integración ni automatización. La compañía necesitaba arquitectura, se crea un nuevo grupo y decido liderarlo. Ahí me meto 100% en integración. Fue una experiencia maravillosa.
Carlos: Para transicionar a integración y transformación digital… En términos simples, ¿qué es transformación digital?
Javier: Es repensar los procesos e implementarlos por medio de herramientas digitales. Muchas empresas cometen el error de entender la digitalización como cambiar sistemas, pero esa es solo una pieza. La transformación digital requiere revisar la arquitectura de procesos: entender qué se va a reutilizar y cómo adoptar nuevas tecnologías si se requieren.
He visto compañías que tienen software y usan el 10% del software. Entonces no necesitas cambiarlo: necesitas usarlo correctamente, expandir el alcance de lo que puede hacer por la empresa. Eso es clave.
Carlos: ¿Cuáles son los pasos para comenzar?
Javier: El primer paso es mapear procesos. Identificar cuellos de botella, trabajo manual, demoras, dónde hay que hacer cambios. La idea es integrar sistemas de manera que no cambies totalmente la forma en la que la gente trabaja, porque eso es disruptivo y crea fricción. Hay que mantener los cambios al mínimo y automatizar lo que vuelve ineficiente el trabajo: exportar archivos, copiar de un lado a otro, reingresar datos de un sistema A a un sistema B. Eso es lo que hay que identificar y mejorar.
Carlos: En términos básicos, ¿qué es integración de sistemas?
Javier: Es hacer conversar a todos los sistemas de la organización. Tienes un ERP, quizá recursos humanos, logística, gastos de viaje, reporte de horas… a veces están integrados, a veces separados. La integración busca que estas aplicaciones conversen automáticamente en la medida de lo posible. El ideal sería 100% automático, pero en la práctica puedes aspirar a un 90% por medio de integración.
Carlos: ¿Por qué es importante para líderes no técnicos?
Javier: Porque necesitan datos a tiempo, procesos eficientes, entregas a tiempo, pagos a tiempo. En industrias con IoT y automatización, necesitas recolectar datos oportunamente para alimentar procesos y tomar decisiones. La integración es clave porque hay tantos datos que, si no se recogen eficientemente, se crean cuellos de botella.
La gente que toma decisiones necesita que la información llegue a sus paneles para actuar. La integración impacta a todo el mundo, aunque no lo notes. Cuando ordenas algo en Amazon, por ejemplo, todo eso está integrado.
Carlos: ¿Cómo ayuda la integración a modernizar sin interrumpir herramientas existentes?
Javier: Mucha gente cree que integración o transformación digital significa software nuevo. No siempre. Depende de la madurez e inversión de la empresa. Si un sistema funciona y agrega valor, debería quedarse. La gente ya sabe usarlo. Lo que hay que integrar es lo que ocurre después: cómo esa información interactúa con otras áreas. Eso elimina ineficiencia y mejora visibilidad para decidir.
Carlos: ¿Qué problemas resuelve primero?
Javier: Trabajo manual. Por ejemplo, órdenes de compra: se ingresan en un sistema, pero luego necesitas esa info en otro sistema (control de proyectos). Si no está integrado, alguien tiene que copiar y actualizar manualmente. Eso se puede automatizar. Y lo manual crea inconsistencias de datos: errores, discrepancias, reportes que llegan tarde. Con automatización puedes validar reglas y asegurar que el dato del sistema origen llegue igual a todos.
Carlos: ¿Errores comunes al intentar digitalizar?
Javier: Primero, pensar que hay que comprar una herramienta. No siempre. Hay que mapear procesos primero. Otro error: reemplazar antes de integrar. Tienes un sistema que funciona y decides cambiarlo sin evaluar si integrarlo te ahorra reentrenamiento, implementación y costo. Otro error: ignorar la calidad de los datos.
Carlos: ¿Cómo sabes cuándo reemplazar?
Javier: No hay solución mágica. A veces con una actualización puedes hacerlo integrable. A veces se integra tal cual. Si funciona y se integra, el esfuerzo es mínimo y los usuarios ni se enteran. Si tiene carencias y necesitas mejoras, puede haber cambios en cómo trabaja el usuario o en procesos. Y algo clave: digitalización e integración no se debe tratar como un solo proyecto. Es una iteración continua. Si lo quieres hacer como proyecto, estás destinado al fracaso.
Carlos: ¿Qué desafíos ves al implementar cambios?
Javier: La resistencia es común en usuarios del negocio, porque cambios significan más trabajo. La comunicación es crucial. Iniciativas de integración no las dirige una sola persona técnica; suelen ser impulsadas por ejecutivos, y hay que comunicar de forma eficiente para que la gente no sienta que “le mueven el piso”. La mayoría tiene miedo a lo desconocido.
Carlos: A alto nivel, enfoques: APIs, event-driven, middleware…
Javier: Las APIs exponen datos reutilizables. Event-driven: un evento genera acciones en cadena (como compras online). Un sistema publica, otros se suscriben y reaccionan. Middleware es donde se definen reglas de negocio. Se complementan: una buena infraestructura de integración usa APIs, eventos y middleware de forma orquestada.
Carlos: ¿Cómo mejora la integración la calidad y consistencia de datos?
Javier: Si no manipulas datos manualmente, llegan limpios y rápido de A a B. Y entra un tema cada vez más importante: gobernanza de datos. Puedes asegurar que los datos fluyen siguiendo políticas de acceso. Eso genera confianza interna y externa (clientes, proveedores).
Carlos: ¿Por qué la arquitectura basada en eventos es tan importante hoy?
Javier: Porque las empresas eligen “best of breed” en la nube (CRM, ERP, RR.HH., gastos) y son de distintos proveedores. No quieres casarte con conectores directos que te quiten apalancamiento. Con un intermediario de eventos desacoplas aplicaciones: puedes reemplazar un sistema sin afectar a los demás de forma dramática. Además, necesitas rapidez: transacciones casi en tiempo real, sin cuellos de botella por cadenas lineales.
Carlos: Y AI… ¿la usan en el día a día?
Javier: Sí, por ejemplo para generar código y documentación. La adopción va a crecer, aunque muchas empresas siguen cautelosas: la tecnología avanza rápido, pero la credibilidad tarda en consolidarse.
Carlos: Para una empresa abrumada por sistemas heredados, ¿primer paso mañana?
Javier: Volver al mapeo. Esa es la base. Antes de hablar con proveedores, necesitas entender cómo funciona tu negocio y qué quieres mejorar. Luego verás qué necesitas: herramientas para mensajes y colas, centralizar reglas de negocio, crear APIs… Ese es el camino.
Carlos: Para profesionales latinoamericanos que quieren crecer, ¿qué marcó la diferencia?
Javier: No es un proceso lineal. Muchas veces hay que construir credibilidad, incluso dar un paso atrás antes de volver a subir. Para quienes trabajan con empresas canadienses/norteamericanas, el cambio de paradigma es clave: puntualidad, síndrome del impostor… Pensar que en países desarrollados “saben más” no es necesariamente cierto. Hay gente hábil en todas partes. Hay que desafiar ideas, y los gerentes deben crear entornos para que todos contribuyan.
Carlos: Javier, se acabó nuestro tiempo. Muchas gracias.
Javier: Gracias a ti, Carlos.